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CLAUDIO GAEBLER
claudiogaebler@fibertel.com.ar
 
Buenos Aires - Argentina

LOS 100 AÑOS DE LA OMA (versión mediana)

Nacida en los "buenos viejos tiempos" del Emperador de Alemania el domingo 13.04.1904, Ingeborg Schmidt de Neue vivió una fugaz pero feliz juventud. El padre era un médico adelantado a su tiempo, valiente, cuyo consultorio era muy concurrido; su madre "Ama" de familia pudiente siempre estaba al lado de su marido, cuando no acompañaba a la Emperatriz en sus tareas de beneficencia. La leyenda familiar dice que corre sangre real en sus venas (Federico Guillermo II de Prusia), entre otros ascendientes nobles, y que hasta por la rama de los Di Simoni fuera descendiente por parte materna de la familia de Miguel Angel.-

Largas caminatas, yachting o remo los fines de semana en familia, natación, patinaje sobre hielo, largas vacaciones a la vera del mar (Mar Báltico) y como "pichón" en la organización tipo scout de los "Wandervogel" (aves migratorias), son recuerdos imborrables de "Oma" de aquellos remotos tiempos. Se estudiaba con la ayuda de todas las muñecas. Una vez huyo de casa y viajo sola de "colada" en el tren de larga distancia a Hamburgo ida y vuelta. Vivenció en su niñez el contraste entre el aeróstato, los primeros automóviles, y los carruajes tirados por caballos, como el que usaba su abuelo, un editor de un diario importante de Berlín, cuando venia de visita.-

La Primera Guerra Mundial trajo terribles consecuencias. Todo empezó con que el padre y los dos hermanos de "Oma" se presentaron a prestar servicio militar como voluntarios. Un primer golpe devastador para la familia fue, que el padre ya cayera en 1914. La vivienda con sus 15 cuartos debió ser vendida y la viuda con "Oma" y sus dos hermanas fueron a vivir al campo. El próximo duro golpe fue, cuando falleciera también su hermano Helmut como consecuencia de sus heridas contraídas en Verdun. A ello se suma, que la familia dio "Oro por hierro", donación por lo cual cada uno de los hermanos tuvo que arreglárselas solo y como pudiera en la vida desde temprana edad. Pero bien sabemos que tipo de patriotismo todavía existe aún hoy día, basta que nos remontemos a las innumerables donaciones en Argentina cuando estallo la Guerra de las Malvinas.-

Después de la Primera Guerra Mundial "Oma" se recibió y ejerció como enfermera, pero con entradas de favor disfrutaba de operas y durante las vacaciones realizaba largas caminatas por las sierras del Harz. Ella participo de los "Locos años Veinte" (1920-1930), sin un cobre pero disfrutando la vida como tantos otros en su época, siendo su diversión mayor bailar, disfrutando de ello tanto en grandes salones como sobre el hielo. Un tiempo también trabajo en un Banco, y ello justamente durante la hiperinflación que sufriera Alemania. Muchísimos años después en Argentina volvió a vivenciar una nueva hiperinflación. De todas maneras mucho tiempo no aguanto en el Banco, en aquellas épocas aún no había computadoras y calcular con miles de millones le resultaba muy estresante.-

Con el fin de descansar y solaz viaja con su madre de Berlín a Silesia internándose allí en las sierras en los límites con la actual República Checa. Allí conoce a Jorge (Georg), el hombre de su vida, que le enseña a esquiar, y con el que poco tiempo después se casa y se radica en Berlín. Después de dura trabajo de parto nace su primogénita Sigrid, mas adelante sin tantos problemas sus hijos Swantje y Helmut. Su esposo primero trabaja de empleado público, luego sigue la carrera eclesiástica, logrando terminar sus estudios. "Oma" ayudaba a su marido en los estudios.-

Al estallar la Segunda Guerra Mundial prefirieron mudarse nuevamente a Silesia, lo que resultaba mas seguro, lo que devino acertado, dado que bombardeos ulteriormente destruyeron la vivienda en que vivía "Oma" con su familia completamente. En el vivero a cargo de su cuñado, "Oma" debió realizar tareas muy duras, los hijos sin embargo disfrutaron de una juventud magnífica en medio de la naturaleza. Se le permitió al marido de Omi cuidar a prisioneros franceses en una primera época, mas los trato demasiado bien y a pesar de todo fue enviado como soldado al frente ruso, de donde en definitiva no volvió nunca más, por lo que fue declarado desaparecido. Ya la despedida de su marido en la estación de Gorlitz en vísperas de Navidad fueron estremecedora. Ambos presentían que era una despedida para siempre. Ella aún se quedo llorando durante horas sola en el anden. Más "Oma" debió hacer "de tripas corazón", se contuvo y al regresar se puso a tono con el espíritu navideño que esperaban de ella sus hijos y su suegra, tocando al piano y cantando canciones navideñas. "Que vachache", la vida continúa. El pastor evangélico del pueblo convenció a "Oma", que lo acompañara al órgano en todas sus misas. Sus hijas Sigrid y Swantje participaban del coro de la Iglesia.-

El final de la guerra tuvo como consecuencia que "Oma" y sus hijos debieron emprender la huida desde Silesia munidos con sendas valijitas. Todos las otras posesiones debieron ser abandonadas a su suerte. Al terrible bombardeo de Dresden le escaparon por milagro en el último tren que se alejó de dicha ciudad. Desnutridos lograron hospedarse en Alemania Oriental. Ella intento ganarse la vida como maestra, incluyendo clases del escaso idioma ruso que había aprendido horas antes que sus alumnos. La supervivencia era difícil, no había ni siquiera carbón para sobrevivir el crudo invierno. A ello se le sumaba la carencia de los mas vitales alimentos...

La politización extrema en la escuela al final hartó a "Oma" y huyó con sus dos hijos menores a Occidente, hacia la libertad. Solo su hija Sigrid aguantó un poco más, muy enamorada de su futuro esposo Juan Horst, que justamente había regresado después de sobrevivir tres años los trabajos forzados a que eran sometidos todos los prisioneros de guerra del frente ruso en la lejana y fría Siberia . En Hamburgo "Oma" trabajó con su hermano Ewald Schmidt Di Simoni, que en aquellos tiempos era coeditor del aún hoy prestigioso diario alemán "Die Zeit".-

Erika, hermana de "Oma", ya estaba radicada en ARGENTINA, donde había viajado por primera vez con su madre en los años dorados, cuando se decía que este era un país de abundancia. Convencida por Erika, "Oma" emprendió el viaje en el buque "Entre Ríos" con su hijo menor Helmut a aquel distante país para ella. Aquí fue recibida por sus sobrinos Helga y Pedro, que la esperaban en el muelle. Los primeros años "Oma" vivió en una isla del Delta del río Paraná. Después de una gran crecida del rió el trabajo de cuatro años había desaparecido, cuando la corriente se llevo los troncos talados en ese ínterin. Luego siguió la reconstrucción de su base existencial aceptando huéspedes. Poco tiempo después "Oma" vende la isla y con su producido compra una chacra en las cercanías de Gualeguaychú: un maizal, frutales, una vaca, un ternero, cría de pollos, dos caballos, un sulky... Alli vivió también un tiempo su hija Sigrid y su marido, como así también sus nietos Claudio e Irina. Tiempo después se mudó a la vera del rió y allí también perdió casi todos sus bienes, y casi la vida, en una nueva creciente del río.-

Así fue que "Omi" decidió reiniciar su vida en zona de montaña en el bello pueblo de Villa General Belgrano, donde cultivó nuevas amistades. Un día, observando el cielo nocturno divisa un OVNI, lo que al día siguiente apareció corroborado en los diarios. Viajó este país fabuloso lleno de contrastes, que se convirtió en su segunda Patria, la ARGENTINA: disfrutó la imponencia de la Cordillera de los Andes en Mendoza, el colorido de los cerros en la Quebrada de Humahuaca en Jujuy, las impresionantes Cataratas del Iguazú, se solazó en baños termales, y ello en tiempos en los cuales el turismo no era tan habitual como actualmente. Con su hijo Helmut – los serranos lo llamaron Don Elmo- recorre en largas caminatas los cerros, donde no podía faltar luego un buen asadito criollo. Unos años "Oma" vivió con su hija Sigrid Juana y su marido Juan Horst en el Gran Buenos Aires, en Bella Vista. Allí le enseñó a su nieto Claudio (abogado) a jugar al ajedrez. A su nieto Mecki (ingeniero) le leía durante horas y jugaba con el. Cuando su nieta Irina (dibujante y cantante folklórica) era chica la cuidaba durante meses, con dotes artísticas como su madre Swantje, con otro hijo buen intérprete de jazz. Con su hermana Erika en Martínez paso muchos días armónicos, aun cuando alguna vez cometían travesuras como saltar a la pileta en pleno invierno.

Cuando se logra concretar el encuentro de las susodichas hermanas con la tercera de Colonia (Alemania) en casa de su sobrina Helga fue algo largamente deseado que también se cumplió en su larga vida. Seguramente muchos de los que se hospedaron en la Colonia Alemana de Villa Rumipal "Seeblick" de entonces, en los años de administración de la misma por su hija Sigrid Juana Gaebler y su marido Juan Horst –conocida como Don Juan de la Colonia- seguramente deben recordarla, tal como tantos seres queribles con los que se topó en su larga vida. Dedicada intensamente a la lectura, al juego, siempre de buen humor, de espíritu abierto e inquieto, siempre dispuesta a una amena charla o un paseo... Hoy día se asombra el Internet, y aunque no entiende bien como funciona, esta muy contenta por este milagro de la tecnología, que permite que la historia de su vida pueda leer en todo el mundo. A través de su bisnieto Marcos, hijo de Estela, hasta sobrevive el apellido Neue, lo que también le causa gran alegría.-

Los 100 años de nuestra abuela, de "Oma" (título asimismo de una pieza folklórica argentina de una gringa chaqueña, alemana como la nuestra) son difíciles de resumir, ella se ganó combatiendo a la muerte cada minuto de su vida y disfruta de ella en cuerpo y alma, mimada y cuidada hace años por su hija Sigrid en una casa en la ladera del Cerro Rumipal, rodeada de naturaleza desbordante con vista al lago, visitada con frecuencia por sus hijos Swantje y Helmut, y asimismo por nietos, bisnietos y tataranietos, amigos y miembros de la "gran familia"... disfruta de operas, de música folklórica argentina y alemana, de la lectura que escucha con indisimulada fruición, de una sabrosa comida, se mantiene siempre actualizada, al día, intelectualmente lúcida, representando un vívido ejemplo de ganas de vivir, de tanto en tanto de acuerdo a su edad se permite dormitar un poco, juega de tanto en tanto con la idea de dejar este mundo, pero luego lo piensa mejor y le parece mejor quedarse un tiempito más, y de golpe nos sorprende a todos nosotros y nos recita horas y horas poesías en alemán, inglés, francés y hasta en idioma ruso... Un ejemplo para todos nosotros... es como de cuento... está entre nosotros vivita y coleando... Gracias a Dios!

Claudio Gaebler

Mayor detalle en www.gaebler.com.ar

 


CLAUDIO GAEBLER
claudiogaebler@fibertel.com.ar
 
Buenos Aires - Argentina

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